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Nothing Ear (2), análisis: ser los diferentes de su clase suena mejor de lo que parece

By Adriana P

March 22, 2023

El mercado de los auriculares puramente inalámbricos o TWS tiene un nuevo aspirante al trono de los dispositivos con cancelación activa de ruido o ANC: Nothing, la marca que se estrenó precisamente con unos auriculares, tiene su nuevo modelo en circulación, los Nothing Ear (2). Diseño refinado, algo más compactos y prometen mejor sonido junto a una cancelación optimizada. ¿Cumplirán con esta promesa

Los Nothing Ear (1) me parecieron una excelente carta de presentación: pese a ser una compañía novel, Nothing logró un producto que entraba por la vista y se asentaba con comodidad en el oído. Aún mantengo esos auriculares, a día de hoy siguen siendo una apuesta segura cuando salgo de casa con la única idea de deambular escuchando música. Los Nothing Ear (1) ofrecían un estrecho margen de mejora, por el precio inicial no había mejor opción. Después la marca subió el coste, con ello la recomendación se hizo más difícil. La nueva generación viene a solucionar el bache.

Ficha técnica de los Nothing Air (2)

NOTHING EAR (2)

UNIDAD DE DIAFRAGMA

11,6 mm
Grafeno y poliuretano

CONEXIÓN

Bluetooth 5.3
Perfiles: BLE, SPP, HFP, A2DP, AVRCPCódecs: AAC, SBC, LHDC 5.0

CANCELACIÓN DE RUIDO

Activa: hasta 40 dB
Rango de frecuencia de 500 Hz
Tres niveles de cancelación, ANC automático y modo de transparencia

COMPATIBILIDAD

iOS 11 y superior
Android 5.1 y superior

BATERÍA

Auriculares: 33 mAh
Estuche: 485 mAH

AUTONOMÍA

Auriculares: hasta cuatro horas con ANC
Estuche: Hasta 22,5 horas con ANC activada

CARGA DEL ESTUCHE

USB tipo C
Carga inalámbrica Qi 2,5 W
Carga rápida

EXTRAS

Control por presión en los bastones
Detección de posición
Resistencia: IP54 auriculares, IP55 estuche
3 x micrófonos
Conexión dual
Modo de baja latencia

DIMENSIONES Y PESO

Auriculares: 29,4 x 21,5 x 23,5 mm – 4,5 gramos
Estuche: 55,5 x 55,5 x 22 mm – 51,5 gramos

PRECIO

149 euros

Diseño: difícil mejorar lo ya de por sí sorprendente

Nothing dejó bien claro desde el inicio que su apuesta por el diseño sería total: transparencias, un aspecto único para productos más o menos comunes y combinación de materiales para no sólo sorprender a la vista y al tacto, también a la experiencia de uso. En este sentido, los Nothing Ear (2) se mantienen fieles a esta filosofía. Aunque no mucho más que los Ear originales.

A simple vista resulta muy difícil distinguir los Nothing Ear (1) de los Nothing Ear (2). El estuche de los nuevos es algo más pequeño, el encaje de acero en el cierre y la bisagra está algo más pulido, la base del estuche mantiene la forma de los auriculares (no es plana como en los primeros, es lo que primero se nota al agarrarla) y es ligeramente más fina. Esto tiene una contrapartida, que veremos en el apartado autonomía: la carga del estuche es menor.

En cuanto a los auriculares en sí, no ha variado en exceso el aspecto exterior: los Nothing Ear (2) mantienen las transparencias, los bastones son similares en tamaño, la marca ha reorganizado las antenas en este área y ha cambiado los gestos táctiles por los de presión. Dicha presión se realiza en el lateral de los bastones, como si tuvieran un botón. El falso «click» se acompaña de un sonido proyectado al oído para dejar claro que hubo pulsación. Ésta es precisa.

La sensación de alta calidad es constante: Nothing le ha puesto el máximo de mimo a todo el conjunto. Con sus pegas: el plástico transparente se raya en exceso (la diferencia entre la caja de mis Nothing Ear (1) y la del segundo modelo, más nueva, es apreciable a simple vista), cuesta acostumbrarse al encaje de los auriculares en la caja (quien ya tuviese los primeros no tendrá problemas) y se aprecia la rebaba del plástico en el área de presión. El dedo se «engancha» ligeramente al pasarlo por la zona.

Por lo demás, no me encontré con inconvenientes. El agarre en el oído es bueno, son cómodos de llevar y aíslan correctamente del exterior. Como es habitual, los Nothing Ear (2) incorporan tres juegos de almohadillas de silicona para facilitar el amarre de los auriculares al interior del oído. No se me han caído ni haciendo deporte ligero, poseen resistencia IP55 y también el estuche resiste el polvo y el agua. En concreto, posee certificación IP55.

Sonido: gran fidelidad y calidad de audio, cancelación de ruido mejorable

El diseño es importante, sobre todo en un terreno donde la mayor parte de marcas ha preferido fijarse en los Apple AirPods. Nothing se diferencia por completo, tanto en los propios auriculares como en el estuche: el detalle de las transparencias juega a favor del carisma. Y los Nothing Ear (2) mantienen el tipo con buena soltura cuando toca hablar de lo imprescindible en unos auriculares: la calidad de sonido.

El perfil de audio me ha recordado en gran medida a los Nothing Ear (Stick), la fidelidad, calidad y rango de frecuencias son muy similares. En este sentido, los Ear (2) suenan de fábula en la mayor parte de entornos, sobre todo cuando el ruido ambiente es nulo o bajo: la reproducción de audio está cargada de matices, los agudos se aprecian a la perfección, el balance es equilibrado y los graves no dominan ni reverberan cuando sube el volumen. Además, los bajos son ajustables desde la app. ¿Que quieres un refuerzo para marcar la batería y resto de percusión? El ecualizador lo permite. Y sin que el ajuste eche a perder los agudos.

Los Nothing Ear (2) mantienen una notable fidelidad en las altas frecuencias y son capaces de reproducir un rango notable de agudos: sin una cancelación de ruido excesiva se aprecian perfectamente. Además, el nivel de volumen es bastante alto: al máximo tienen mucha pegada, sobre todo en los medios y bajos. Priorizando los agudos en el ecualizador no se aprecian estridencias.

Hablemos de cancelación de ruido. Nothing asegura que el ANC integrado en los auriculares logra una reducción de hasta 40 dB; con el consiguiente aumento en el consumo de energía, que resulta notorio: la autonomía se reduce en un 30 %. Nada nuevo en este tipo de auriculares, por otra parte.

Me ha parecido que la cancelación de ruido mejora con respecto a los Nothing Ear (1), aunque sigue sin estar al nivel de unos Bose, de unos Sony o, incluso, de los AirPods Pro. La cancelación funciona de manera desigual: en ruidos de motores no hace mal trabajo, como caminando por la acera o en un avión, pero se sigue colando un molesto fondo que obliga a subir el volumen; lo que diluye en cierta medida la fidelidad de la reproducción.

En bares y locales con un fondo constante de conversaciones el sistema de cancelación sufre en mayor medida: no termina de filtrar el bullicio tan bien como debería; lo que da cierta sensación de transparencia, no logra aislar por completo del martilleo constante de las conversaciones. Y en cuestión puramente de modo transparencia, los Nothing Ear (2) identifican de manera correcta cuando alguien se dirige a quien lleva puestos los auriculares para recortar su voz de buena parte del ruido de fondo. No es perfecto, la voz mantiene cierto eco metálico. Nothing tiene mucho margen de mejora, sobre todo con respecto a la competencia directa.

El sistema de cancelación ofrece tres niveles, ajustables desde la aplicación de Nothing: alto, medio y bajo; junto a un cuarto denominado como «Optimizado» y que va ajustando automáticamente el ANC en función del ruido ambiental. ¿Que hay mucho bullicio? Los Nothing Ear (2) elevan la cancelación de ruido. ¿Que los auriculares están sonando en un entorno silencioso? La cancelación disminuye. Por mi experiencia, el sistema automático ajusta bien la optimización, siempre bajo los mismos resultados del ajuste manual.

Los tres micrófonos que incluye cada auricular no sólo actúan durante la cancelación de ruido de la reproducción, también filtran el ruido durante las llamadas. Éstas se escuchan de manera clara incluso en entornos ruidosos: durante las pruebas mi interlocutor me entendió perfectamente al otro lado del teléfono, incluso hablando en una calle abarrotada de gente. Como ocurre con el modo transparencia, la voz se torna ligeramente metálica cuando actúa la cancelación; al tiempo que se cuela parte del ruido de fondo. Aun así, los Nothing Ear (2) No entrañan mayor problema en el uso como manos libres.

Batería: las tres horas y media con ANC activo se quedan algo justas

La reproducción de música es de buena calidad y la cancelación de ruido funciona según las posibilidades de los auriculares. Dichas posibilidades mantienen una relación muy estrecha con la autonomía: bajo mis pruebas, los Nothing Ear (2) aguantaron algo más de tres horas y media escuchando música con ANC en nivel alto (por lo general en modo optimizado), con notable ruido de fondo y a volumen medio.

La hora de funcionamiento con ANC resta algo más de un 25 % de vida a los auriculares. Por lo general, uno se descarga algo más rápido que el otro, funcionan de manera asíncrona. Y con un aviso auditivo algo molesto cuando llegan al 10 % de carga; porcentaje que no suele decaer tan rápido como durante el resto de progresión de descarga: aguantan unos 45 minutos hasta apagarse tras el paso por el umbral del 10 %.

La carga de los auriculares en el estuche es rápida durante los primeros minutos para insuflarles la mayor cantidad posible de vida. Por mis pruebas, del 0 al 100 % dicha carga se demora hasta los 70 minutos; con un tramo final donde se ve extendido en buena medida el tiempo, seguramente para maximizar la vida útil de la batería.

Si bien la duración de la batería en los auriculares es justa, con el estuche dicha duración se prolonga en buena medida: la caja de transporte añade unas seis vidas a los Nothing Ear (2). Bajo mis pruebas, una carga completa no llega a descontar el 20 % de batería en el estuche.

La caja ofrece carga rápida por cable USB C, incluido en la caja. También incluye carga inalámbrica: la primera es a 5 W (medido con un tester USB), la segunda a 2,5 W (dato ofrecido por Nothing). Los tiempos de carga varían desde los 50 minutos con cable a algo más de 2 horas y media mediante carga inalámbrica.

Experiencia de uso: los gestos por presión mejoran el control

Con los Nothing Ear (1) la marca ofrecía control por gestos en el bastón de los auriculares, un sistema que entraba en conflicto con los usuarios de pelo largo: resultaba habitual que se activasen los gestos con el roce de los auriculares. En los Ear (Stick) Nothing decidió mudarse a los gestos por presión: los clicks en los bastones de cada auricular evitaban los falsos toques; sistema que heredan los Nothing Ear (2).

El control de las canciones, de la cancelación de ruido y del volumen es preciso y se ejecuta presionando sobre el área táctil de los laterales del bastón: en el oído se escucha el «click» para confirmar las acciones. Éstas son:

ACCIÓN

UN TOQUE

Play/pause
Responder/colgar llamadas

DOS TOQUES

Avance de canción
Rechazar llamada

TRES TOQUES

Retroceso de canción
Canción anterior
Nada

MANTENER PULSADO

Control de ruido: los auriculares saltan entre los distintos modos mientras se mantenga el botón pulsado

PULSAD DOS VECES Y MANTENER PULSADO

Izquierdo: subir volumen
Derecho: bajar volumen

Todos los controles son personalizables a excepción de la pulsación simple. Por ejemplo, podemos elegir una actuación distinta para cada auricular, todo desde la app Nothing X. Y hay que recordarlos, que con tanta opción cuesta aprenderse qué hace cada combinación de toques; sin que esto sea culpa de Nothing, obviamente.

Los Nothing Ear (2) son fáciles de transportar, la caja protege a la perfección los auriculares, éstos se ajustan a la posición del estuche mediante imanes y el cierre de la caja mantiene protegido el interior de las salpicaduras y el polvo. Ni los auriculares ni el estuche son sumergibles: ofrecen protección IP54 e IP55, respectivamente.

Otro de los detalles incluidos en este dispositivo es la detección del oído: la reproducción puede pausarse e iniciarse cuando los auriculares se retiran o se introducen en la oreja. Este funcionamiento automático no es demasiado preciso: la mayor parte de las veces que me quité los auriculares la reproducción seguía en marcha; sin que retomaran la reproducción pausada al introducirlos. La detección resulta errática.

Aparte de la detección del oído, la app Nothing X ofrece un modo de baja latencia que puede activarse desde los ajustes. Gracias a ella los Nothing Ear (2) pueden utilizarse en juegos sin que exista un retardo entre pulsar un botón y escucharse el sonido que producen esas acciones.

Nothing Ear (2), la opinión de Xataka

Con la pertinente revisión anual de los auriculares, Nothing ha mejorado en gran medida los Ear originales puliendo varios de sus principales defectos. La app de control, Nothing X, da un salto adelante con distintas personalizaciones de audio y un sistema para ajustar la cancelación y reproducción al oído de los usuarios. La calidad del sonido también mejora, igual que la cancelación de ruido. Lástima que ésta última no termine de ser lo suficientemente buena.

Adquirir los Nothing Ear (2) sólo por su exquisito diseño no tiene demasiado sentido, hacerlo por su gran relación calidad/precio sí: a pesar de que los 149 euros que cuestan no permite calificarlos como económicos, sí que ofrecen suficiente calidad de sonido, prestaciones, compatibilidad y funcionalidades como para merecer la recomendación en el segmento de la gama media de TWS. Lástima que la batería siga siendo uno de sus defectos: las tres horas y media con una carga y ANC activo son algo justas.

El cuarto producto tecnológico que llega al catálogo de Nothing supone la primera revisión de dicho catálogo. Y me parece acertada: pese a que el salto evolutivo no sea enorme, los Nothing Ear (2) tienen aptitudes de sobra como para convencer hasta a los entusiastas del audio. Se ganaron un puesto en mi podio particular.

El producto ha sido cedido para la prueba por parte de Nothing. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

– La noticia Nothing Ear (2), análisis: ser los diferentes de su clase suena mejor de lo que parece fue publicada originalmente en Xataka por Iván Linares .